Domingo 17 abril 2011

Hno. Carlos Goya Ramírez

Hno.  Carlos Goya Ramírez

Por un plato de lentejas

¿Cuántas veces hemos desechado las bendiciones de Dios por algo vano y superficial? Hemos preferido las cosas que vemos y que son temporales a las cosas que permanecen para vida eterna y que son invisibles. Hoy vamos a ver una historia de dos hermanos, de los cuales uno de ellos tenía la bendición de la primogenitura, en la que por ser el mayor recibía toda la herencia de su padre. Pero éste la despreció y no le dio importancia, sin darse cuenta que también menospreciaba a Dios.

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