Lunes 31 octubre 2011
Lunes 31 DE OCTUBRE DE 2011
Nuestro Pan Diario
¿POR QUÉ YO?
Lectura del día: Salmo 131
“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios…” —Deuteronomio 29:29
Hace poco, leí el Salmo 131, uno de mis favoritos. En el pasado, lo consideraba un estímulo para entender que el misterio es uno de los rasgos del carácter de Dios. Sus palabras me desafiaban a mantener la mente tranquila, ya que soy incapaz de entender todo lo que el Señor está haciendo en Su universo.
Pero, con el tiempo, observé otro aspecto del espíritu tranquilo de David: No puedo comprender todo lo que Dios está obrando en mí, y es imposible intentar entenderlo.
David hace una comparación entre un niño destetado que ya no anhela lo que antes demandaba y el alma que ha aprendido la misma lección. Es un llamado a instruirme en cuanto a tener humildad, paciencia y contentamiento en todas las circunstancias de mi vida, cualesquiera que sean, aunque no entienda las razones del Señor. La lógica divina está más allá de lo que mi mente puede comprender.
Yo digo: «¿Por qué esta aflicción? ¿Por qué esta angustia?». El Padre responde: «Calla, hijo. No lo entenderías aunque te lo explicara. ¡Simplemente, confía en mí!».
Así que, después de contemplar el ejemplo de David, me pregunto: En todas mis circunstancias, ¿puedo esperar en el Señor? (v. 3). ¿Puedo aguardar con fe y paciencia sin ponerme ansioso ni cuestionar la sabiduría de Dios? ¿Soy capaz de confiar en Él mientras lleva a cabo en mí Su buena, agradable y perfecta voluntad?
“En un mundo de misterios, consuela saber que Dios lo sabe todo.”






Hay muchas cosas que no entendemos plenamente de Dios como su majestad y soberanía en nuestras vidas. Tal cual como la Biblia lo dice en Isaías 55.9 sus pensamientos son tan altos como lo son el cielo de la tierra. Debemos ser pacientes y esperar lo que Él desea hacer en nuestras vidas, sólo con paciencia…